Archivar paraEnero 25, 2008

Una alegría inesperada

He llegado bastante tarde, cerca de las cuatro y media, y J. no estaba. Me he quedado charlando con una de las chicas de allí, quien me ha comentado lo de la carta de Su Majestad. Yo la había leído y le he respondido a sus preguntas: Si, era una carta de queja; sí, el texto daba para hablar, está muy mal traducido; sí, creo que tiene toda la razón. ¿Y tú crees que eso va a causar una mala imagen? Pues no se, por eso he venido, ya veremos que dice él. Bueno pues no ha venido todavía, no sé dónde está, creo que en una reunión. Pues lo esperaré, no pierdo nada esperandole. ¿Quieres tomar algo, un café? No, no estoy para tomar nada, ya tengo bastante con la rabia que llevo por algunos motivos y necesito verle para arreglar algunas cosas…

No le he dicho que vengo con una blusa que me he tenido que comprar en el último momento, que he venido en autobús desde varios kilómetros. Que al llegar a la ciudad el autobús se dirigía a otro lugar, que no sabía ciertamente su destino y me he bajado en cuanto me he dado cuenta. Que me habían quitado la gran mayoría de mis efectos personales. Para qué voy a contarle todo eso; no tengo que entrar en detalles pero sí voy a intentar hacerle saber que he dejado todo aquello y que tengo algo que hacer aquí, que me lo permita y luego me iré.

He esperado bastante rato, y me he levantado de mi silla. He salido al pasillo y allí estaba, a lo lejos, caminando en dirección a su despacho, cuando alguien le ha parado para comentarle algo. Mientras tanto él se ha percatado de que estaba allí, de pie, con O. hablando en el quicio de la puerta.
Seguramente se ha dado cuenta de que algo me estaba pasando, porque ha comenzado a venir hacia mí, con cara de preocupación. Me ha tomado la mano y ha dicho “Tú lo estás pasando muy mal.”
Claro que sí! Estoy muy enfadada. No te puedes ni imaginar por lo que he pasado, pienso. Estoy muy terca, mi rostro está muy serio, algo que él no había nunca visto en mí.

Por favor, pasa, me dice con acento paternal.

Así que he entrado en su doble despacho. Doble porque cuando uno entra en el despacho de J. ve que al final hay otra puerta, la de “su” querido despacho, hermoso lugar repleto de libros, de obras de arte, de muebles de caoba.
Sin embargo, otras veces me sentaba a gusto, charlaba con sonrisas, completamente feliz. Ahora se ve que estoy enfadada. La responsable de la sección de relaciones públicas tiene algo muy urgente que hablar con él. Saca páginas de una carpeta, fotografías. Y habla deprisa, mientras yo estoy sentada a su izquierda, en un taburete alto, esperando ceñuda.
Mientras ella le hablaba él me iba haciendo preguntas de vez en cuando, lo que a ella parecía que no le agradaba. ¿Quieres tomar algo? No, gracias. Y ella sigue hablando. ¿Un té? No, gracias, estoy bien así. Y ella vuelve a retomar el diálogo, quizá pensando que le encantaría que me largara ahora mismo de ese despacho.
La ha vuelto a interrumpir, para decirme: ¿…Y una limonada? ¿Ni siquiera una limonada?
Pero qué le ocurre a J., no ves que estoy diciendo que no, por qué insistes….!
Pero le digo, pues vale, de acuerdo, de acuerdo… tomaré una limonada. Es que sinó me seguiría preguntando que si refresco, que si naranjada, que si zumo de papaya o qué sé yo.
Y él ha hecho esa cara de satisfacción. Que si que toma algo, pobrecilla, qué le estará ocurriendo…
Al final se ha ido la mujer, y creo que le hubiese gustado decirme que la importunaba. Pero al cerrar J la puerta he sacado todo lo que llevaba dentro, lo que me ha ocurrido, lo harta que estoy, el palo que que ha sido tener que darme cuenta de lo hipócritas que habían sido algunas personas…

Estaba harta y todo eso me ha hecho hablarle sin remilgos, directamente e incluso he pegado un manotazo sobre su mesa. Oh, la mesa de caoba, qué estoy haciendo, qué impulsiva soy. Pero no me ha dicho nada, me miraba interesado en todo cuanto le explicaba. Así que quiero hacer lo que tengo que hacer y luego me iré, pero por lo menos me gustaría que esa carta fuese cambiada por otra llena de sinceros halagos y eso es lo que me propongo: cambiar los textos, todos ellos, hacer una correción que no sé cuánto tiempo me va a llevar, espero que antes de la inauguración esté hecho, esta es mi meta. Necesito que este lugar sea bien considerado, que nada manche la imagen de esta institución. Lo que quiero hacer no lo quiero hacer por mí, sino por este lugar. He hablado durante minutos, mientras él me escuchaba. Sobre mi regazo estaba el libro que me compré hace semanas en una antigua librería francesa. El lo mira, me pide si se lo puedo dejar ver, se lo entrego y el lo hojea. Sin saberlo estoy llevando un libro que trata de de uno de los personajes históricos que más le fascinan.
Lo que ha hecho a continuación ha sido bastante rápido. Su secretaria ha entrado y él se ha levantado, diciendo que le esperase un momento. Mientras, ella me comentaba que se va a casar. Mira, me dice, ¿te gusta el anillo de prometida? La verdad es que es bonito, sí, y espero algo que no tengo idea de lo que es. J tarda en venir, así que su secretaria y yo nos quedamos charlando.

Y ha vuelto, con un rostro resoluto, directo, determinado.
Mañana comienzas a trabajar aquí, me ha dicho. ¿Cómo? Pero si yo no he pedido eso, simplemente arreglar lo que está mal, corregir unos textos para intentar salvar el prestigio de un trabajo hecho por M., savarle el pellejo a él, a su jefe y a la institución. Bueno, por lo menos intentarlo, intentarlo siempre. Pero no esperaba esta oferta de trabajo. Qué voy a hacer ahora, tengo que hacer tantas cosas. Tengo que llamar a F y decírselo. Sé que le va a sentar fatal. El desea que deje esta ciudad lo antes posble, desea que volvamos a estar juntos. Le va a sentar muy mal. Tengo que decirle a A. que no podré seguir yendo a darles clase a los alumnos por las tardes.
Pero yo estoy como en las nubes, flotando por esa intempestiva sorpresa.

Gracias, le digo, no esperaba esto.

No me des las gracias a mí, me ha contestado; dáselas al personaje del libro.

Me algra que confíe en mi.

Y al llegar a mi barrio el señor de la tienda de comestibles me ha regalado un despertador de Nescafé.

Seguía sintiendo esa sensación de estar flotando. No por el trabajo en sí, sino por el lugar donde voy a estar cada día, repasando lo que M. ha escrito, esos escritos que han sido la causa de que la esposa del presidente recibiese dicha carta.
El lugar donde a partir de mañana trabajaré es un templo de sabiduría, o por lo menos eso es lo que todos intentan que sea. Tengo dos meses para corregir los textos. Faltan dos meses escasos para la inauguración.

Y acabo de escribir esto en mi cuaderno de notas, un colofón a este día bastante agitado, lleno de sorpresas:

Podría decir tantas cosas, pero nada llega a mi mente, sólo a mi espíritu; y ¿qué palabra podría explicar lo que ahora mismo siento?
Quizás lo único que puedo decir es que siento que he cruzado el tiempo, que no estoy en ninguna clase de tiempo. Siento que estoy en un lugar sin tiempo, donde todo está tranquilo y, sin embargo, con sonidos y movimientos que no cesan. Esto no lo he hecho yo sola, algo ha tocado el corazón de varias personas y quién sabe si algún que otro angel estuvo implicado en ello…
Si una vez estuve en ese lugar, hoy estoy de nuevo allí. Mis pasos eran cuidadosos, intuitivos, y ahora siento que mi cuerpo me aprisona, tan exaltada estoy a causa de mi alma en movimiento.

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Luz de Domingo ~Tráiler~

SINOPSIS:

Basada en la novela de Ramón Pérez de Ayala, ambientada en la España de principios del siglo XX.
En un pueblecito asturiano -Cenciella-, la enconada lucha entre dos bandos políticos trae la desgracia a unos seres bondadosos e ingenuos: la pareja formada por Urbano (Alex González) y Estrella (Paula Echevarría). Aunque el secretario del Ayuntamiento es persona liberal e idealista, uno de los grupos políticos que lo consideran del bando enemigo decide vengarse de su neutralidad violando a su novia el domingo anterior a la boda. En momentos, precisamente, en que el Urbano meditaba sobre algo que le obsesiona: la luz del domingo es muy distinta a la de los demás días, en domingo parece que el sol mirara a la tierra cara a cara, en domingo es difícil que no se sienta al prójimo. La tragedia ha surgido de una combinación de circunstancias que conspiran para frustrar la felicidad humana: la brutal política provinciana, el egoísmo del hombre, la bondad de los protagonistas, los designios inescrutables del destino…

Sinopsis recogida en Estrenos de Cine*Todavía no la he visto…. será lanzada en DVD en Marzo según creo.

Cinema Writers Circle Awards, Spain
Year Result Award Category/Recipient(s)
2008 Nominated CEC Award Best Actor (Mejor Actor)
Alfredo Landa
Best Supporting Actor (Mejor Actor Secundario)
Manuel Galiana
Best Supporting Actor (Mejor Actor Secundario)
Carlos Larrañaga
Best Supporting Actress (Mejor Actriz Secundaria)
Kiti Manver
 
Goya Awards
Year Result Award Category/Recipient(s)
2008 Nominated Goya Best Lead Actor (Mejor Actor Principal)
Alfredo Landa
Best Supporting Actor (Mejor Actor de Reparto)
Carlos Larrañaga

Salidas del desván

He pasado por el desván y me he llevado estas fotografías que me gusta observar, pues el tiempo se ha parado en las instantáneas, las almas surgen del papel. Y me llevan de la mano a otro tiempo que nunca viví. Pero que he soñado conocer.

Max Ebersberger (foto por Carl Teufel,1889/1890)

Max Ebersberger (foto por Carl Teufel,1889/1890)

Salvador Dal�

Salvador

Louise Brooks

Louise Brooks

Greta Garbo

Greta Garbo

~

Guerra y Paz, 1972

La semana pasada comencé a ver la serie en dvd del año 1972 de la BBC “GUERRA Y PAZ” de Léon Tolstoi. Bueno, antes de comentarla diré que una amiga de Rusia me ha recomendado la versión de su país que realizó una serie por capítulos en los años sesenta. Entonces era llamada Unión Soviética. Imagino que dicha serie, hecha en Rusia, con actores rusos… en fin, debe de ser alucinante. Así que he mirado si me la puedo procurar y así es, incluso con subtítulos en castellano.

Después de comentar esto paso a hablar sobre la serie de la BBC. Lo primero que tengo que resaltar es la magnífica interpretación de Anthony Hopkins como Pierre Bezuhov. La historia comienza con la presentación pausada de los actores que van a formar parte de la historia de esta novela puesta en televisión. Muchos nombres, algunos parecidos entre ellos hacen que al principio uno diga… pero esto qué es? Y poco a poco uno se va metiendo en la piel de cada personaje, magistralmente dirigido por John Davies. A pesar de que el personaje principal es Pierre Bezuhov, complicada personalidad, dualista, dubitativo a más no poder, que busca ese significado a su existencia. A “su” existencia…
A mí me ha calado hondo el personaje del príncipe Andrei Bolkonsky, interpretado por Alan Dobie.

Por supuesto, hablar de la obra de Tolstoi en cinco minutos es no hablar de casi nada. Se han escrito libros sobre dicha novela, se han escrito libros sobre sus personajes, y también y más especialmente sobre el personaje central , Pierre. Un personaje ambiguo, que resulta difícil de entender en varias ocasiones y que al final parece que lo ha comprendido todo y sin embargo nos damos cuenta de su mediocridad. Anthony Hopkins hizo una interpretación magnífica, su manera de dudar, de caminar con nerviosismo escondido, su ansiedad… todo esto lo plasma maravillosamente. Pero el principe Bezuhov es para mi entender el auténtico héroe de la historia. Alguien decidido, inamovible; de sus labios salen frases que llegan al corazón.

Pensando y pensando se me ocurrió qué bien habría hecho este papel nuestro queridísmo Manuel Galiana. No sé si habrá sido así , cuando existía aquel programa en televisión Estudio Uno, o Novela… El hubiera hecho un gran trabajo interpretando a Pierre. Su nombre me ha venido como anillo al dedo, pues es una persona sensible, y Manuel Galiana se mete tan bien en los personajes que interpreta…
Sí, creo que habría hecho algo magistral como Pierre Bezuhov.

Lo que no se ya es quién podría haber realizado el personaje del Príncipe Bolkonsky.

En fin, maravillosa obra que por supuesto debe ser leída para llegar a lo más profundo de esta literatura universal.

Aquí os dejo unas fotos de la serie de la BBC

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