Tengo que preparar mi maleta, pues salgo el día 19 y aún no he escogido nada de lo que me voy a llevar. En realidad la maleta con la que viajé la última vez, (hace un mes y medio) todavía no la he despejado del todo, ya que sabía que volvería a irme de nuevo. Al menos lo presentía, y como algo místico, como un deseo vehemente, se me ocurrió sacar las cosas más imprescindibles y dejar otras. Para mí significaba que podría volver a irme de nuevo. Y así parece que va a ser.

He recopilado bastantes fotografías antiguas, a las que debo dar nombres y descubrir de quienes se trata. Hace años que me dí cuenta de que las mejores fotografías mías ya no las tengo en mis manos. Fueron dadas, dedicadas, o no devueltas nunca más.
Ahora me quedan esas otras, algunos negativos que puede que tengan humedad. Pero también están las fotografías de artistas, algunos ya casi completamente desconocidos, que sin embargo aportaron su trabajo en los años 1910s, 1920s… los años del silencio. Los años de fantasmas. El cine que me gusta mirar últimamente, cuyos efectos especiales son dados por los mismos actores, por su forma de mirar, de mover las manos, de llorar y de reir.
Aquí van algunas imágenes de actores que forman parte de la leyenda. Y otros que no ocupan el lugar que debería corresponderles. Por eso estoy abriendo el baúl polvoriento de un cine que emergió hace mucho, al que le siguieron compañias como Ufa y otras, actores escandinavos, rusos, polacos, rumanos… algunos de los cuales se impresionaron demasiado por el fulgor del Hollywood antiguo. Y otros que siguieron fieles a una causa: el arte de su propia tierra.
En fin, hoy no sé qué más postear. Añadiré que estoy leyendo “El Amante de Lady Chatterley” de D.H. Lawrence. Pero… no me gusta mucho. Aunque lo voy a retomar hasta el final. El estilo me parece un poco arbitrario. Y eso que soy mujer.


Grock, el magnífico payaso. Esta semana fué el día del payaso. Pasó sin pena ni gloria? Me pregunto.


Ben Lyon… en sus buenos tiempos.
